Posted on Tue, Apr. 09, 2002 story:PUB_DESC
Estados Unidos da nuevo impulso a diplomacia hacia Cuba

El Nuevo Herald
 
Este fin de semana el gobierno de La Habana tuvo un ejemplo de cómo Washington ha dado un nuevo impulso a su diplomacia hacia Cuba. El sábado, Vicki Huddleston, la diplomática estadounidense de mayor rango en la isla, apareció sin anunciarse en la barriada de Alamar y, como cualquier hijo de vecino, escuchó un discurso del canciller cubano entre la población.

El día anterior, el canciller Felipe Pérez Roque acusó a Estados Unidos de querer subvertir el sistema político al distribuir unos 500 radios portátiles a los disidentes cubanos. También aseguró que los diplomáticos estadounidenses se dedican a escuchar conversaciones telefónicas de los cubanos a través de sofisticadas antenas instaladas en su edificio del Malecón habanero.

Según confirmó a El Nuevo Herald un diplomático estadounidense de alto rango, el gesto de su colega en La Habana obedece a una nueva estrategia.

''Queremos que ese esfuerzo sea conocido y entendido, y por eso la prensa está viendo y escuchando los buenos comentarios y opiniones que la embajadora Huddlestone está dando'', dijo.

Pero la radicalización del discurso político cubano el fin de semana pasado ha llevado a analistas y observadores a preguntarse hasta qué grado está preocupado el gobierno de La Habana con este nuevo giro dado por la Casa Blanca.

''Pensamos que hay que desafiar esa opinión que ellos tienen de que la normalización de relaciones depende de nosotros y no de ellos'', añadió el diplomático, que pidió no ser identificado.

Los ataques han arreciado después que los diplomáticos estadounidenses en la isla han adquirido un mayor protagonismo, con declaraciones públicas en entrevistas o conferencias de prensa.

''[El secretario de Estado, Colin] Powell nos ha dicho que todos los jefes de misión somos como generales en el terreno, y no hay nadie mejor que nosotros para hablar desde nuestra perspectiva sobre lo que sucede en los países donde estamos'', dijo Huddleston en febrero.

Según Max Castro, investigador del Centro Norte-Sur de la Universidad de Miami, la postura cubana se debe a que ``están percibiendo que hay una política más agresiva del punto de vista del ejecutivo''.

Esa política incluye el nombramiento de Otto Reich para la subsecretaría de Estado; de Mel Martínez para la secretaría de Vivienda, y de otros exiliados a diversos puestos.

''Es como si las relaciones estuvieron en una rutina por años y ahora sufrieron un estirón. Es como si te paso un corrientazo, que a ti te molesta, pero lo aguantas, y ahora te voy a subir el voltaje. Es obvio que reaccionas'', añadió Castro.

Para el director ejecutivo de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), Joe García, ``el problema es que el cuento se les ha acabado y la administración Bush está llevando las relaciones como algo muy serio''.

''Lo que Cuba hace es atacar directamente a Estados Unidos, pero hasta un nivel; ataca a Reich, a Mel Martínez, no más arriba. Lo mismo hicieron con [el canciller mexicano Jorge] Castañeda. No atacaron a Fox ni a Bush'', dijo García.

Prueba de ello ``es que no piden que saquen a Huddleston. De hacerlo entran en una pelea con la Casa Blanca y, además, saben que ella se va a fin de año''.