Viejos enemigos acechan a Raúl Castro en Cuba

JOHN DORSCHNER
The Miami Herald
DURANTE SUS cuatro dÎcadas como el segundo al mando en Cuba, RaÑl Castro ha creado enemigos que ahora lo acechan.
ADALBERTO ROQUE / AFP / Getty Images
DURANTE SUS cuatro dÎcadas como el segundo al mando en Cuba, Raúl Castro ha creado enemigos que ahora lo acechan.

Mientras Raúl Castro sustituye temporalmente a su hermano en los puestos más importantes del gobierno cubano, los expertos están analizando los enemigos que pudo haberse creado durante sus cuatro décadas como segundo al mando de la isla.

La lista la encabeza Ramiro Valdés, un funcionario de línea dura que tiene un tormentoso historial con Raúl, según los expertos. Otro es un alto general que no se consideró para el mando durante las guerras en Africa en los años 1980.

La lista también pudiera incluir a oficiales del ejército críticos de cómo Raúl manejó la ejecución del general Arnaldo Ochoa en 1989; oficiales más jóvenes que no fueron considerados para promociones y beneficios económicos, así como los cientos de funcionarios del Ministerio del Interior purgados a raíz del juicio de Ochoa.

''En estos momentos, mientras Fidel está vivo, yo los llamaría retadores, no enemigos'', dijo Eugenio Yáñez, un profesor de Economía que trabajó cerca de altos oficiales en la década de 1990 y ahora vive en Miami. ``Pero después de Fidel, todo podría cambiar''.

Las rivalidades pudieran manifestarse abiertamente, dijo Yáñez, pero las facciones también pudieran tratar de cooperar para asegurar la supervivencia del sistema que los mantiene en el poder y evitar el tipo de caos que pudiera invitar a una intervención norteamericana. ``Nadie quiere una confrontación con Estados Unidos''.

Los expertos dicen que la clave para los posibles oponentes de Raúl es que la hábil manipulación de Fidel Castro ha mantenido un control total sobre las luchas dentro de la estructura de poder, al mismo tiempo que ocasionalmente tal vez haya estimulado rivalidades para mantener a los subalternos a raya.

Pero ahora eso pudiera cambiar cuando el hermano mayor ha cedido sus principales cargos a Raúl mientras se recupera de la operación provocada por un sangramiento gastrointestinal la semana pasada.

''En algún momento Raúl tendrá que abrir la caja de Pandora política, la interioridad del Estado cubano que Fidel ha mantenido cerrada'', dijo Damián Fernández, director del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de la Florida (FIU). ''Es una caja muy, muy negra y no sabemos lo que hay adentro'', observó Fernández.

El principal de los potenciales rivales, mencionado por casi todos los observadores, es Ramiro Valdés, ahora miembro del Consejo de Estado del gobierno. Participó con Fidel y Raúl en su ambicioso ataque al cuartel del Moncada en 1953, estuvo en las cárceles de Fulgencio Batista, en el exilio en México y en el Granma de regreso a Cuba. Aún mantiene el rango de comandante, que sólo se otorga a los más altos combatientes de la revolución.

Durante más de dos décadas, después que Castro tomó el control en 1959, Raúl y Valdés dirigieron centros rivales de poder: Raúl, las Fuerzas Armadas; Valdés, el Ministerio del Interior, que incluye la policía, la inteligencia interna y las fuerzas especiales de seguridad usadas para aplastar la disidencia.

Pero en diciembre de 1985, Valdés fue destituido de sus cargos como ministro y en el Buró Político del Partido Comunista Cubano y se alejó de las candilejas. No se dio una razón oficial, pero se especuló mucho dentro y fuera de Cuba que fue un encontronazo con Raúl.

''Son enemigos de sangre'', dijo Brian Latell, un ex analista de la CIA sobre Cuba que ha escrito un libro sobre las relaciones entre Fidel y Raúl.

Lentamente, sin embargo, Valdés recuperó favores. A mediados de los años 1990, fue nombrado jefe de Grupo Electrónico de Cuba, un negocio altamente lucrativo que comerciaba con computadoras. Y en el 2003 fue nombrado al Consejo de Estado.

La forma en que Valdés reaccione a la enfermedad de Fidel pudiera ser crucial, pero se desconoce. ''Nadie sabe qué planea Ramiro Valdés'', dijo Latell, ahora un académico del Instituto Cubano y Cubanoamericano de la Universidad de Miami (UM).

Los expertos especulan que el regreso de Ramiro Valdés fue concebido por Fidel para mantener controlados a los disidentes o para equilibrar el poder de Raúl. Roberto Ortega, un antiguo coronel del ejército que fue jefe de servicios médicos para las Fuerzas Armadas antes de desertar en el 2003, dijo que Valdés ``es muy peligroso para Raúl''.

Pero ¿cómo pudiera ser peligroso? Tanto Jaime Sucklicki, un experto cubano de la UM, como Lisandro Pérez, un experto de FIU, señalaron que Valdés no tiene mando sobre hombres con armas y tanques, lo que limita su capacidad para confrontar a Raúl.

Por otra parte, Andy Gómez del instituto de la UM señala que el año pasado Fidel mandó a Raúl y a Valdés juntos en una misión comercial a China. Y en el 2001, según partes de prensa, Raúl celebró su 70 cumpleaños subiendo una montaña con Valdés y otro viejo veterano del Granma.

Otros potenciales opositores serían los altos militares que eran leales a Ochoa, un héroe de las guerras de Angola y Nicaragua que fue ejecutado con otros tres altos oficiales, supuestamente por narcotráfico. Latell escribió recientemente que todavía hay oficiales resentidos con el fusilamiento de Ochoa. ``Estos antagonismos pudieran hacer erupción durante la transición. Los admiradores de Ochoa pudieran querer vengarse de los oficiales a los que acusan de haberlo traicionado. Raúl Castro sería un posible objetivo''.

Y también están los varios cientos de altos oficiales del Ministerio del Interior --casi todos fieles a Valdés-- purgados tras el caso Ochoa y reemplazados por oficiales del ejército. Muchos de los oficiales del Interior --considerados de tanta élite, si no más, que los oficiales del Ejército-- recibieron empleos cómodos en las lucrativas compañías extranjeras que surgieron en La Habana a principio de los años 1990. Pero un antiguo coronel entrevistado en 1995 dijo que muchos de sus compañeros estaban sin trabajo, y se sentían resentidos.

Y luego está el caso del Gen. Ramón Espinosa, de 62 años, y jefe desde 1982 del poderosos Ejército Oriental --uno de los tres mandos regionales del país-- y miembro del Buró Político del Partido Comunista. José Quevedo, un general retirado que recientemente desertó en Miami, le ha dicho al instituto de la UM que la relación de Espinosa con Raúl ''no es muy buena'' y que pocas veces se hablan.

Yáñez, que fue el coautor de una novela sobre una violenta ruptura en las filas del ejército tras la muerte de Fidel, dijo que los problemas de Espinosa con Raúl tienen décadas. Espinosa es uno de los curtidos guerreros de las campañas africanas y se irritó cuando Raúl mandó a otro oficial desde Cuba para que fuera su superior en los años 70.

El mismo Espinosa ha negado las especulaciones. El 1 de julio, el periódico oficial del gobierno, Granma, publicó un extenso artículo sobre sus méritos y le preguntó directamente cuáles eran sus relaciones con Raúl. ''Excelentes'', respondió.

Gómez y el personal del instituto de UM piensan que el artículo, y la pregunta, pudieran haber servido como una sutil advertencia de que los posibles retadores de Raúl estaban siendo vigilados.

Otro desafío pudiera venir de los oficiales más jóvenes que emergerían como ''una poderosa incógnita política'' escribió Latell, si demandan cambios en la largamente estancada jerarquía militar.

Todas estas amenazas juntas pudieran significar serios desafíos a la autoridad de Raúl Castro, pero los expertos señalan que lo más probable es que el Ministro de Defensa, el de más largo servicio en el mundo, responda --y responda ferozmente-- a cualquier posible cuestionamiento.

La editora Betsy Martínez contribuyó con este artículo.

jdorschner@MiamiHerald.com